cuando decimos que una persona es inconsciente en religion

Debemos tener en consideración que en el momento en que charlamos sobre opiniones ahora hablamos de una percepción diferente de la verdad, adentrándonos en el lote de la fe, que en determinados casos se utiliza para justificar acciones irracionales en una obediencia ciega a una autoridad divina. No obstante, si bien la religión es el campo propicio donde se cultivan formas de proceder que podríamos relacionar con anomalías de la salud mentales, estas formas de proceder no viven como tal en las instituciones religiosas, sino más bien más que nada, en la interpretación personal o colectiva de las doctrinas y en la experiencia de estas prácticas incorporadas de a poco como lícitas en la cabeza de cada fiel y que se manifiestan de manera consciente o inconsciente en hábitos o acciones, la mayoria de las veces irracionales. La fe desplaza al fiel a desprenderse de una racionalidad común, transformándose en un arma de doble filo para la sociedad, al llevar a la persona de razón a la disparidad de forma alternativa, en unos casos mucho más que en otros. En este escrito vamos a dar una visión panorámica de la viable relación que hay entre religión (entendida como religiosidad) y la patología mental, acercándonos primero desde Dawkins a la experiencia personal del fenómeno, y después desde la aproximación que hace Szasz entre creencia religiosa y esquizofrenia, iniciativa que se concretará con la situación de Sartre sobre la fe de Abraham y sobre de qué manera abandonarse en una creencia religiosa es tan alienante como la creencia patológica misma del esquizofrénico.

Alén de identidades culturales o religiosas

Por otro lado, los neurocientíficos comprobaron que si la educación implícito se lleva a cabo desde la niñez, la gente tienden a aumentar las opiniones religiosas con el pasar de los años, aun si nacieron en un contexto familiar extraño a estas prácticas. En sentido opuesto, si la educación inconsciente no hace aparición en los primeros años de vida, la gente van reduciendo sensiblemente la relación con algún género de Dios, aun si viven en familias poderosamente religiosas.

Para terminar, los expertos resaltan que hay en la naturaleza humana algún género de patrón cognitivo inconsciente que atraviesa las diferencias culturales o las opciones religiosas. Piensan que la angosta relación con el inconsciente puede saber una relación mucho más fuerte con el planeta espiritual, sin que influya la identidad cultural de la persona o la religión que profese.

¿De qué forma entender cuándo proyectamos, cuándo entramos en el territorio de la sombra?

En el momento en que alguien, con su actitud o sus ideas, nos perjudica emotivamente y respondemos de manera exagerada en contra, lo mucho más posible es que estemos proyectando nuestra sombra. Si bien las proyecciones asimismo tienen la posibilidad de ser positivas, por norma general lo que advertimos en el resto son estas características que nos resultan mucho más inaguantables de nosotros. Entonces para conocer estas características de nuestra sombra debemos investigar qué reacciones y aspectos nos incordian del resto y exactamente en qué nivel nos afectan. Si yo lo que mucho más odio y detesto es la soberbia, por poner un ejemplo, lo mucho más posible es que esté en frente de características de mi sombra personal, si bien me sea increíblemente bien difícil aceptarlo. Naturalmente, no todo cuanto criticamos es una proyección, pero si actuamos desmesuradamente frente a eso que objetivamente no posee tanta relevancia quiere decir que algo se ha habilitado en nuestro inconsciente. Si aceptamos la compromiso de nuestras conmuevas en la generación del desarrollo de proyección, vamos a poder mudar nuestra iniciativa y nuestro sentimiento hacia la multitud que nos circunda por otra visión mucho más verdadera.

Como enseña la psicología generalmente, el diálogo frente a frente entre la conciencia y su sombra es una necesidad terapéutica. La mejor forma de integrar nuestras partes opuestas internas, de ofrecer luz a nuestra sombra personal, es encararla y quererla saber responsablemente, aceptar que estas peculiaridades y atributos negativos que negamos en nosotros verdaderamente viven en la parte obscura de nuestra personalidad, que nuestra sombra tiene dentro los puntos mucho más primitivos y también inadaptados de nuestra naturaleza que hemos rechazado por fundamentos sociales, culturales y morales. Tener conciencia de nuestra sombra es un bien difícil reto ética, un conocimiento lamentable de comprar, que empieza con “quererse hablar” de nuestra parte negativa que el ego ha rechazado: nuestra maldad, codicia, avaricia, envidia, celos…, para de este modo realizar conscientes nuestros enfrentamientos inconscientes. De esta manera vamos a poder estudiar a apoderarnos de nuestras proyecciones y recuperar toda la energía y fortaleza que oculta nuestra sombra. En el momento en que descubrimos nuestro lado obscuro comenzamos a relacionarnos con nuestro inconsciente (que va dejando de ser un irreconocible) y vamos reorganizando nuestra personalidad y expandiendo nuestra identidad.

Viktor Frankl, La Presencia Ignorada de Dios. Síntesis y Comentarios.

Por: Laura Ulloa

La Presencia Ignorada de Dios, antes de manifestarse como libro en 1948, fue una charla que Frankl dictó frente a un pequeño conjunto de intelectuales en Viena, poco tras la II Guerra Mundial. Frankl dice al prólogo en la 3ª edición alemana que esta obra suya, si bien en el artículo se agregaron pocos cambios, es, no obstante, entre las proyectos cuyo contenido cambió substancialmente mucho más que otras. Por consiguiente, sería esencial comprobar las proyectos siguientes para saber las ideas mucho más recientes de Frankl sobre esto.

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