cuáles son las mediaciones más destacadas en una religión

Entrada redactada por Lázaro Bustince Sola, Misionero Padre Blanco y directivo de la Fundación Sur.

En el articulo previo habíamos explicado de qué forma, para las religiones africanas habituales, todas y cada una de las cosas están animadas por una suerte de fuerza escencial, más allá de que estas fuerzas son mucho más capaces en unos casos que en otros. Asimismo habíamos exhibido de qué manera el hombre debe lidiar entre todas y cada una estas fuerzas, de forma frecuente dotadas de especificaciones personales, como la intención, intentando ponerlas por su lado, a través de la utilización de distintas prácticas rituales.

Hierofanía

Es la manifestación de lo sagrado. El objeto no es de este planeta, cobra un valor distinto mediante las mediaciones y se transforma en algo sagrado. Es la sacralización asimismo de los espacios (espacio sagrado, persona sagrada), por poner un ejemplo, el agua hace aparición en todas y cada una de las religiones pues representa algo, en el bautismo, por servirnos de un ejemplo, el agua es símbolo de purificación. Es un símbolo universal. la fe se estaría identificando con la adhesión a la Iglesia, lo que, evidentemente, es teológicamente impreciso, si la fe, así como lo expresó el Concilio Vaticano II, es primordialmente la contestación efectiva del hombre al autorrevelación de Dios en la vida, donde la persona se compromete de alguna manera con Él6, entonces esta no ha de ser observada o medida solo por el nivel de adhesión a la Iglesia, su doctrina o prácticas. Desde una visión cristiana, la Iglesia tiene un espacio esencial como mediación a fin de que esta experiencia de fe ocurra, pero esto no quiere decir que la fe logre ser “achicada” a aquella mediada institucionalmente.

En el segundo caso, lo empírico, ese enfoque semeja no estimar las transformaciones religiosas que ha vivido el país, en especial entre los jóvenes. Hoy en día, poco mucho más de la mitad dicen opinar según alguna religión (así sea católica o evangélica) y un 40% comentan que no tienen religión. No obstante, todavía una enorme mayoría asegura opinar en Dios7. Estas cantidades manifiestan el desarrollo de desinstitucionalización que la religiosidad chilena vive hace ahora ciertas décadas, pero, además de esto, sugieren una pregunta que semeja completamente pertinente para la reflexión pastoral de la Iglesia: De qué manera configuran y viven el día de hoy los jóvenes su experiencia ¿de Dios o de lo divino en términos mucho más en general, en tanto que por lo menos uno de cada 2 no lo realiza mediante las mediaciones religiosas habituales (iglesias)?

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