cuales son las diferencias entre una religion y una secta

Con un número tan riguroso de movimientos religiosos actualmente, es requisito comprender la diferencia entre un conjunto espiritual legítimo y una secta. ¿Pero qué precisamente es una secta?

Hay 2 maneras de determinar una secta. La primera forma de describirla es muy habitual con los noteros seculares. En este criterio, una secta es una organización religiosa o semirreligiosa donde sus integrantes son controlados complementamente por un sujeto o una organización.

La diferencia clara

Sabiendo el término de culto, habría que detallar entonces una primordial diferencia entre religión y secta. Si bien es dependiente de la opinión de cada uno de ellos, lo que divide los dos términos es su carácter amenazante. Las sectas, en sus rituales y maneras de difusión, alientan a sus integrantes a efectuar actos inapropiados. Por servirnos de un ejemplo, la Iglesia palmariana (de origen español) es una división de la Iglesia católica que se considera una secta, a causa de múltiples escándalos que tienen dentro casos de explotación y abuso.

Esta relación entre la toxicidad y la secta es de carácter parcialmente reciente.

cristianismo

Vale la pena destacar que la religión cristiana, a la temprana edad del Imperio de roma, era considerada una secta, por ser una división minoritaria del judaísmo; no obstante, la palabra tiene otra visión hoy en día, tras los varios altercados que tuvieron conjuntos sectarios.

¿Intervención del Estado?

Manuel Guerra Gómez, doctor en Filología Tradicional y en Teología y Ciencias Patrística, y estudioso de las religiones orientales, expone qué posición tienen que adoptar las autoridades frente a las sectas. Los próximos parágrafos, que sintetizan su contestación, están tomados de su obra Los nuevos movimientos religiosos (Las sectas), Pamplona, ​​1993 (ver recensión en servicio 102/93).

No es rivalidad del Estado civil saber la vericidad o la falsedad de una religión, iglesia y nuevo movimiento espiritual (NMR), ni jurisdicción de los jueces, evaluar las opiniones ni discernir la vericidad de una «conversión» religiosa, por servirnos de un ejemplo: paso de una religión clásico a un NMR. Además de esto, el reconocimiento del derecho de independencia religiosa y los postulados de la aconfesionalidad o separación de la Iglesia y del Estado, actuales en los Estados democráticos, incapacitan a los poderes públicos para evaluar las opiniones particulares de esta forma para beneficiar o, del revés, coartar en una cierta forma religiosa, clásico o reciente, en función de las opiniones y de las prácticas particularmente religiosas. En cambio, tienen la posibilidad de y tienen que evaluar, castigar e inclusive prohibir las acciones de los movimientos religiosos si violan la legalidad penal, civil, laboral o administrativa estatuida, vigente. La rivalidad de los poderes públicos se limita a los métodos utilizados ​​por los NMR para el reclutamiento de sus seguidores, para conseguir -si se da- su «despersonalización», para financiarse, etcétera, en todos y cada caso específico, o sea, tienen la posibilidad de evaluar sobre los efectos destructores en lo psicológico y en lo sociológico, no en lo particularmente espiritual y filosófico y también ideológico. El Estado puede intervenir solo en el momento en que hay rastros de ilegalidad en las acciones, jamás en las opiniones.

Deja un comentario