cuales eran los castigos de la religion a los homosexuales

El día de hoy toca hablaros de un tema algo especial, quizás mucho más aún de lo que les charlamos otro día (EL BURDEL MÁS GRANDE DE EUROPA ESTABA EN VALENCIA). La verdad es que pertenece a nuestra historia, negra en un caso así, pero aquí está, documentada, obtenida en libros, publicaciones y bien sabida y conocida por todos esos investigadores de la materia cristiana o que les agrade todo lo relacionado con la Santa Inquisición. El día de hoy vamos a hablar de los sodomitas en el Reino de Valencia, de su persecución, o lo que es exactamente lo mismo: la homosexualidad.

La palabra sodomita que procede de lejísimos, como bien vais a saber si ha leído la Biblia, se asigna al pueblo de Sodoma, una localidad que, según el Viejo Testamento de la Biblia, fue destruida a la vera de Gomorra. Se la detalla como entre las ciudades que formaron una parte de la Pentápolis bíblica, ubicada a riberas del mar Fallecido, y donde aun, en el Nuevo Testamento, todavía se le se refiere como homónimo de perversión.

A Fabio le enseñaron, en la iglesia y en su casa, que ser homosexual no era una parte de su identidad sino más bien un castigo o un pecado.

Sus líderes espirituales partían de la base de que tal como algunas patologías son genéticas, la orientación sexual de Fabio era el castigo por los pésimos hábitos del resto. (Ver: ¿Qué afirma la Biblia verdaderamente sobre la homosexualidad?).

El antecedente inmediato: Fabi nació en un hogar católico evangélico. Pertenece a una familia conformada por el padre, la madre y el hermano pequeño, que no asistía a celebraciones, no consumía bebidas alcohólicas ni escuchaba música -salvo religiosa- y donde su madre no se sentía autorizada para maquillarse, arreglarlo- emplear pantalones.

“Francisco Escofet, fraile de un convento de Barcelona, ​​acusado en 1664 de que «solicitó para actos torpes y sodomíticos a cierto espiritual en determinado convento de esta localidad y tuvo varios y muy repetidos actos sodomíticos con él, metiendo su integrante el vacuo prepóster de este tolerante y en él vertiendo su semen que tuvo con otro espiritual del mismo convento actos torpes, dándole besos y abrazándolo y corrompiendo sobre él». Se le castigó con cien azotes y tres años de galeras”.

“En el desarrollo de Jaume Ramón, joven de mulas del sitio de Tàrrega, de veinticinco años, la acusación datada en 1666, apunta que «haciendo un trabajo con unos cuantos mulas, una prieta y otra roja , sin pantalón ni ropilla, teniendo la camisa echada en el hombro comenzó a desplazar sus partes verventas (…) y se echó encima de esa mula (…). realizando movimientos tal y como si conociese a una mujer». Gracias a este testimonio, del que hemos omitido el minuciosísimo relato de los movimientos de Ramón, se le condenó a cien azotes y tres años de galeras”.

“La situacion de Juan Comes, párroco de Calonge, en el obispado de Girona, detenido en 1666 a los 40 y un par de años. En una ocasión. según el testigo, «a sabiendas de que alguna mujer tenía desazones con su marido, le envió a decir fuera a su iglesia con mantón de qué forma acostumbraba a irse a confesar y la consolaría; y en relación esta mujer entró en la iglesia, se puso en el confesionario y arrodillándose esta mujer y queriéndose persignar la mencionó que no había por qué razón confesarse y ha dicho expresiones de amores y que no se admirara, ya que era hombre y ella mujer y, agarrándola de las manos, la besó en la boca». Logramos hallar pistas no solo en el relato de Génesis, sino más bien asimismo de los libros de los profetas y en 2ª de Pedro y Judas del Nuevo Testamento. Estos nos dan un concepto de de qué forma los viejos pensadores judíos, empapados de la civilización judía, comprendían estos contenidos escritos.

Primeramente, Sodoma y Gomorra fueron juzgadas por un pecado grave. Génesis 18:20 afirma: “Y el Señor ha dicho: El lamento de Sodoma y Gomorra precisamente es grande, y su pecado es demasiado grave”. Verdaderamente, no se podían localizar no diez justos en la localidad.

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