cual es la razon de ser de la religion

POR ANDRÉS FINSCHI PEÑALOSA, ESTUDIANTE DE MEDICINA U. FINIS TERRAE

Charlar de religión, en el presente contexto cultural, genera múltiples reacciones: para muchos es un símbolo residual de un pasado a sobrepasar; para otros es un factor aproximadamente folclórico de los pueblos; y para unos forma un valor esencial, entendiéndola como experiencia de acercamiento con el Secreto.

Los inconvenientes incurridos

Opinar esto tiene una pequeña falla: su iniciativa central no puede ser probada de forma científica, como solicitaría. No hay ninguna prueba de laboratorio que pruebe que solo son aceptables este género de patentizas. Pero esto no es todo.

¿De qué forma medir la hermosura de pinturas de Caravaggio, o de sinfonías de Beethoven, o de la literatura de Poe? No hay forma de llevarlo a cabo en un laboratorio.

El comentario del cardenal Joseph Ratzinger

El cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue el responsable de enseñar a la prensa en todo el mundo la novedosa encíclica de Juan Pablo II. Reproducimos ahora ciertos parágrafos de su intervención.

El tiempo cultural y filosófico general niega el día de hoy la aptitud de la razón humana para saber la realidad. Disminuye la racionalidad a ser sencillamente instrumental. Así mismo, la filosofía pierde la dimensión metafísica, y el modelo de las ciencias humanas y experimentales se transforma en el factor y el método de la racionalidad.

Es imposible, por consiguiente, achicar la religión a solo un accionar bien; ni, bastante menos, llevar a cabo de la filantropía una suerte de religión. Es un fallo esta reducción pues, según este planteo, sería considerablemente más espiritual un ateo que sea “buena persona” que un católico que no lo sea.

Por consiguiente, con Dios, todo toma rigidez y concepto; sin Él todo se hace en balde. Con Dios la vida tiene una visión, sin Él se tiene otra completamente opuesta, diferente, trágica. Esto enseña por qué razón la cuestión de Dios estuvo siempre y en todo momento en el centro de las intranquilidades mucho más esenciales del pensamiento de todos y cada uno de los pueblos y en todos y cada uno de los tiempos. Además de esto, fue el interés primordial de la investigación filosófica.

Es, ya que, ineludible que todo humano deba confrontarse con la cuestión de Dios y tomar parte; absolutamente nadie debe eximirse. Quien confiadamente toma partido en el tema de Dios es y ha de ser un ser espiritual, pero no de cualquier modo ni en cualquier religión (no todo es igual). Sobre cuál es la religión verídica, o sea otra cuestión a tratar.

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