cual era la religion en alejandría en el siglo iv

A fines del siglo IV, el emperador Teodosio, por medio del Edicto de Tesalónica, transformó el cristianismo en la religión oficial del Imperio. Se prohibieron los cultos a los viejos dioses, esto es, el paganismo, nombre este último con el que los cristianos conocían la religión civil romana. Antes de esto, Constantino había detenido las persecuciones a los cristianos y había tolerado el cristianismo a inicios de tal siglo. En verdad, él mismo se transformó en la novedosa religión en apogeo.

Legado

Para principios del siglo III, Clemente era un líder consagrado de la región, pero en el año 202 dC, gracias a la persecución emprendida por el emperador Septimio Severo (145 -211) , Clemente debió escapar de Alejandría y dejar su puesto como profesor. Su lugar en la escuela fue asumido por su joven y talentoso alumno, Orígenes, que tuvo una enorme predominación en la próxima generación. Clemente halló seguridad y ocupación en Palestina con otro de sus viejos estudiantes, Alejandro, obispo de Jerusalén. Continuó con Alejandro hasta su muerte, precisamente en el año 215 d.

Pero su predominación no terminó con su muerte. Su teología mística asimismo probablemente halla influido en el misticismo medieval. Ahora en el siglo XVIII, John Wesley (1703-1791) se fundamentó en las ideas de Clemente para detallar la perfección cristiana.

HERELLIA EN PALAU

Vimos que el indicio de emperadores del siglo IV son primordialmente cristianos, pero hubo uno que llegó al trono deseando mudar la civilización y el foco de las religiones en el Imperio, y que revela bien la visión cristianopagana del poder ahora mismo: Julián (década del 360), llamado por los cristianos como «el Apóstata». Su gobierno fue corto y sus condiciones bien difíciles (por si acaso quiere arrimarse a su figura de una forma mucho más rápida, Gore Vidal escribió una novela sobre su persona, espesa pero llena de matices). Esencialmente Juliano, si bien dictamina otro edicto en pos de la independencia de cultos, acaba con un magno emprendimiento de restauración al paganismo -bastante fallido, por otro lado-. Efectúa precisamente exactamente las mismas medidas que habían tomado sus precursores en el campo ideológico: privar de base institucional y económica la fe contra la que luchaban (Mitchell, 2015: 189).

Experiencias aparte, y si bien en el final del producto volveremos a mentarlo, resaltaremos tan solo un hecho que nos revela, de nuevo, que la civilización es bidireccional y que siempre y en todo momento hay “transfusiones culturales” aun en los enfrentamientos. Juliano fue un personaje criado en Oriente, conocía bien las filosofías que luchaban contra el cristianismo y le enfadaba el abandono de las viejas prácticas. De ahí que, logró unos enormes sacrificios -en balde- para regresar al paganismo institucional, pero, ¿de qué forma?

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