critica de la adopcion de religiones orientales en occidente

Además de ser útil para interpretar el planeta, el alegato es una herramienta para trasmitir ideologías. Sirve asimismo para legitimar y argumentar las acciones de las clases sociales, que actúan normalmente en defensa de sus intereses. Tratándose de relaciones de dominación, sean ellas entre clases, estados, civilizaciones o personas, el alegato de unos cumple el papel de respaldar y remarcar el status quo, al tiempo que otros son de pelea contra el orden. Las guerras son asimismo guerras de cuentos, de alegatos opuestos que interaccionan en disputa; los enormes combates entre civilizaciones siempre y en todo momento estuvieron acompañados de cuentos en los que se fundamentaban.

Por Gabriel Huland

LOS FUNDAMENTOS DE LA CULTURA HINDÚ

Hindú no es un fácil nombre. El nombre hindú no es solo geográfico, sino más bien asimismo de relevancia nacional y racial. Toda la narración de nuestra nación está conectada desde el comienzo. Todas y cada una nuestras ideas y también idóneas están tan íntimamente conectados con él que es bien difícil ofrecerle una definición fácil. (SIVANANDA, 2013a, p. 23, nuestra traducción).

El nombre “hindú” tiene su origen extranjero, dado por los persas que llegaron a llamar a la población que vive a riberas del enorme río Indo “hindúes”, tal como “Sindhus” por los helenos. Y de esta forma el nombre hindú se realizó popular en Occidente por referirse a los habitantes de la vieja India (TIGUNAIT, 2011, p.05). El nombre original dado por los pobladores siempre y en todo momento fue Bharata o Maha-Bharata.

En las Facultades de humanidades americanas y francesas se comienza a meditar que el “universalismo” no es mucho más que un ardid del colonialismo y que la “descolonización del pensamiento” supone el rechazo del universalismo.

Desde el Panóptico observamos que las morales son respuestas distintas a inconvenientes recurrentes. Las sociedades fueron eligiendo las resoluciones mucho más eficaces, en un desarrollo largo y dramático de tanteos, logros y descalabros, en el que han cooperado las religiones, los profesores espirituales, los pensadores y la experiencia día tras día de miríadas de personas. Revela una universalidad de los inconvenientes y variedad de resoluciones. Aprendiendo esta evolución pienso que se puede enunciar una Ley del avance ética de la raza humana, que afirma de esta manera: “Todas y cada una de las sociedades en el momento en que se entregan de la pobreza extrema, la ignorancia, el dogmatismo, el temor al poder y la insensibilidad hacia el vecino dirigen convergentemente hacia un modelo ético común que protege los derechos particulares, la razón como medio de poder resoluciones, el rechazo de desigualdades no justificadas, la participación en el poder político, las seguridades jurídicas y las políticas de asistencia”. Toda vez que entre los óbices inhabilita el paso, quiebra el modelo ético. La ley asimismo puede enunciarse de manera efectiva. La marcha hacia el modelo ético empieza en el momento en que se consigue un nivel mínimo de confort, de información objetiva, de pensamiento crítico, de control democrático del poder, y de compasión extendida. Esta ley es una ley inductiva y, por consiguiente, doblegada a crítica y perfeccionamiento. La Panóptica debe estudiar y sopesar las distintas resoluciones que se dieron a los inconvenientes de la convivencia. Pensemos por poner un ejemplo en la propiedad y distribución de los recursos materiales. La aparición del “derecho de propiedad” fue un avance sobre la fuerza como único fundamento de la posesión. Este “derecho de propiedad” fué concebido y elaborado de diferentes formas. Fué un derecho absoluto, como en el código napoleónico. Se ha negado la propiedad privada como en el comunismo, y hoy en dia, sabiendo los inconvenientes que propusieron las resoluciones precedentes, semeja que la mejor solución es el reconocimiento de un “derecho de propiedad con una función popular que lo limita” .

Puede ser sospechoso que el modelo ético que señalo como culminación del avance ética sea correcto mucho más a los valores occidentales que a los orientales. ¿Los pensadores orientales van a tener razón al meditar que hablamos de una construcción únicamente occidental, no universal? Solo la historia puede ofrecernos la contestación. Desde hace tiempo nuestra civilización defendió valores muy similares a los orientales: la prioridad de los derechos colectivos, la obediencia, el acatamiento al poder, la fe sobre la razón, las desigualdades como impuestas por la naturaleza, y la compasión solo hacia los integrantes del propio conjunto. Pero este modelo generaba malos frutos de los que de a poco salió liberando al humano. Quizá lo que da rigidez al modelo occidental es que Occidente valoró desde prontísimo –principalmente desde Grecia– el pensamiento crítico y el poder de la razón en frente de la autoridad. Fue exactamente liberarse de una obediencia excesiva lo que causó su adelanto y a veces asimismo los derrapes. Resulta obvio que el modelo ético no es especial y asimismo genera efectos indeseables, con lo que ha de estar siempre y en todo momento abierto al estudio y al perfeccionamiento. Ahora mismo posiblemente la sociedad de la cual formamos parte se haya vuelto bastante individualista y que haya que estudiar de los valores orientales, pero, al tiempo, ha predeterminado sistemas de protección popular como jamás antes han existido. Nuestra sabiduría avanza equiparando. De ahí que, debemos estudiar con enorme atención y respeto otras proposiciones morales, como la china, siendo conscientes de que sus valores y sus sistemas normativos nos tienen la posibilidad de enseñar opciones no descubiertas u olvidadas. De ahí mi interés en que la Ciencia de la evolución de las etnias se dé a todos y cada uno de los escenarios de la educación. El pensamiento crítico y el afán de estudiar son especificaciones fundamentales en el modelo ético, lo que nos ordena a estudiar todas y cada una de las resoluciones que los humanos han creído hallar para, como escribió Pau de Tars, quedarse bien. Es la labor fundamental del Panóptico que cree que la evolución ética fué la creación mucho más vigorosa de el intelecto humana.

¿Intervención del Estado?

Manuel Guerra Gómez, doctor en Filología Tradicional y en Teología y Ciencias Patrística, y estudioso de las religiones orientales, expone qué posición tienen que adoptar las autoridades frente a las sectas. Los próximos parágrafos, que sintetizan su contestación, están tomados de su obra Los nuevos movimientos religiosos (Las sectas), Pamplona, ​​1993 (ver recensión en servicio 102/93).

No es rivalidad del Estado civil saber la vericidad o la falsedad de una religión, iglesia y nuevo movimiento espiritual (NMR), ni jurisdicción de los jueces, evaluar las opiniones ni discernir la vericidad de una «conversión» religiosa, por poner un ejemplo: paso de una religión clásico a un NMR. Además de esto, el reconocimiento del derecho de independencia religiosa y los postulados de la aconfesionalidad o separación de la Iglesia y del Estado, actuales en los Estados democráticos, incapacitan a los poderes públicos para evaluar las opiniones particulares de esta forma para beneficiar o, del revés, coartar en una cierta forma religiosa, clásico o reciente, en función de las opiniones y de las prácticas particularmente religiosas. En cambio, tienen la posibilidad de y tienen que evaluar, castigar e inclusive prohibir las acciones de los movimientos religiosos si violan la legalidad penal, civil, laboral o administrativa estatuida, vigente. La rivalidad de los poderes públicos se limita a los métodos utilizados ​​por los NMR para el reclutamiento de sus seguidores, para conseguir -si se da- su «despersonalización», para financiarse, etcétera, en todos y cada caso específico, o sea, tienen la posibilidad de evaluar sobre los efectos destructores en lo psicológico y en lo sociológico, no en lo particularmente espiritual y filosófico y también ideológico. El Estado puede intervenir solo en el momento en que hay rastros de ilegalidad en las acciones, jamás en las opiniones.

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