crees que es importante impartir en las aulas religión

La «novedosa apologética» que solicita nuestro tiempo Para educar a los pequeños y jóvenes en la fe, con una capacitación intelectual y ética sólida, resulta clave la calidad de la enseñanza escolar de la Religión. Sobre esto, el teólogo Aurelio Fernández, sacerdote y instructor, termina de difundir un atrayente ensayo (1). Resumimos los consejos que da para mostrar esta asignatura en la escuela.

Como experto en teología ética, Aurelio Fernández es siendo consciente de que un instructor de Religión debe sobrepasar no pocos óbices culturales y también intelectuales heredados por el auditorio (relativismo, positivismo, individualismo…), aparte de tener que enfrentar la general ignorancia de los estudiantes sobre Jesucristo y su doctrina. De ahí que advierte de entrada que, más allá de que la enseñanza de la religión es una exposición de la fe diferente tanto de la evangelización como de la catequesis, no se debe separarla totalmente de estos campos: los estudiantes precisan tener novedad de Jesucristo (evangelización) y presenciar la religión de manera personal y también íntima (catequesis).

Hay que charlar de conmuevas y sentimientos

En la red social autónoma de Aragón, por servirnos de un ejemplo, la cosa marcha algo nuevo. “Aragón fué vanguardista en efectuar programas de Educación Sexual en clave de contestar a la demanda efectuada por los centros de enseñanza, o sea, un sistema voluntario (optativo) y no obligación, un modelo no reglado pero sí incluido en la PGA (Programación General de Centro) de los centros y aprobado por el Consejo Escolar de cada centro, y esto desde la década de los 80”, enseña Santiago Frago médico, sexólogo y codirector del Centro de Sexología Amaltea en Zaragoza, y integrante de la FESS .

Desde este centro de sexología, Frago transporta mucho más de 30 años dando clases de educación sexual en institutos y también institutos (hoy en día, hay adheridos mucho más de 250 centros, varios de ellos en zonas lindantes de Aragón). La experiencia, afirma, es mucho más que exitosa, si bien es verdad que «Aragón es un caso con peculiaridades particulares».

Por qué razón instruir religión

La educación adventista enseña religión por el hecho de que desea desarrollar competencias y lograr misiones altas. Hay causas fuertes que benefician la incorporación de la enseñanza religiosa en el currículo académico en todos y cada uno de los escenarios de enseñanza. La primera es que el estudio de la Biblia fomenta el avance de competencias primordiales para la vida, como por servirnos de un ejemplo comprar y entrenar valores cristianos, desarrollar el pensamiento crítico y estudiar principios útiles para la convivencia popular. En ocasiones, a fácil vista, estos provecho no se perciben socios a la educación religiosa. ¿Por qué razón los países que han creado una alta definición didáctica, como Finlandia, Suecia y Noruega, dedican exactamente la misma proporción de horas a la Religión ahora la Historia en su currículo? Esto se origina por que la Biblia da herramientas eficientes que llevan al estudiante a valorar y tomar resoluciones fundamentadas en valores eternos que orientan la forma de meditar y accionar, modelando su carácter y cumpliendo con una función ética de prominente encontronazo en la sociedad.

En el pensamiento de Elena de White, la presencia de una educación cristiana formal en religión se basa en varias afirmaciones. Aquí resaltamos solo tres:

¡No a la clase de religión! ¡Sí a una educación religiosa!

La investigación partió de la base de que el ERE no puede ser aséptica ni indiferente a las realidades y activas sociales, según se lee en entre los productos que han anunciado. Previamente las instituciones educativas establecían la clase de religión y, siendo un país en la mayoría de los casos católico, se limitaba de forma exclusiva a educar esta doctrina. Pero desde la Constitución Política de Colombia de 1991, se garantiza la independencia de cultos. El producto 19 afirma de este modo: “Toda persona está en su derecho a profesar libremente su religión ahora propagarla de manera individual o colectiva. Todas y cada una de las confesiones religiosas y también iglesias son del mismo modo libres frente a la ley”. Menos de tres años después, el producto 23 de la Ley 115, ley general de educación, estableció que la educación religiosa es un área primordial y “se va a ofrecer a todos y cada uno de los establecimientos académicos, observando la garantía constitucional según la que, en los establecimientos del Estado, nadie va a poder ser obligada a recibirla”.

“Este cambio produjo indecisión en las instituciones educativas”, enseña Balancee; ciertas prosiguieron ofertando lo que conocemos como la clase de religión, una religión confesional muy afín a la catequesis escolar, pero en el momento en que se matriculaba a un estudiante que practicaba otra religión, la institución no se encontraba lista para recibirlo; otros la transformaron en clase de ética, de valores o de capacitación ciudadana; un tercer conjunto resolvió efectuar ocupaciones libres o lúdicas, y al final hubo instituciones que se detuvieron a meditar en volver a diseñar la materia para aceptar al estudiante “una entendimiento de lo espiritual en la civilización bajo una visión incluyente y plural pero asimismo una capacitación que le dejara asumir responsablemente sus resoluciones en temas de creencia”, sigue Balancee.

Deja un comentario