concepcion de la religion en nietzsche y en marx

(A propósito del libro de Raimundo Cuesta Verdades sospechosas. Religión, historia y capitalismo. La capital de españa, Visión Libros, 2019).

Verdades sospechosas es esencialmente un ensayo de antropología cultural que se enfoca en entre los elementos constitutivos de las sociedades humanas, la religión, y que se embalsa, en cinco episodios y 293 páginas, con 2 hilos conductores entretejidos , la historia del pensamiento y la sociología. La primera representada por los, en expresiones de Paul Ricoeur, tres enormes profesores de la sospecha contemporáneos (Marx, Nietzsche y Freud) y la otra por 2 vanguardistas de la sociología (Durkheim y Weber) y un intelectual complejo, obscuro y también inclasificable (Benjamin) ), a los que se añade la aportación de Bloch, pensador de la utopía, marxista y también inspirador de ciertas teologías de la liberación actuantes en el siglo XX y que sirve de puente entre el objeto de estudio (la religión/utopía) y las herramientas para abordarlo (pensamiento crítico). Siete enormes pensadores, ya que, que han construido herramientas para investigar, entender y reforzar las distintas facetas que muestra un fenómeno tan poliédrico y importante desde muy diversos puntos de vista, no en todos los casos complementarios, y que proveen al creador un extenso fantasma de ideas y recomendaciones en las que fundamentar su reflexión.

Ceika dedica parte importante de su libro a promover las semillas de la crítica anticapitalista en la vasta obra de Nietzsche. En todo el libro, Marx actúa mucho más como una atracción gravitacional que como una presencia real, estirando a Nietzsche, intentando de moverlo hacia la izquierda, mientras que conserva las enseñanzas centrales de sus ideas.

Hablamos de una compañía intrínsecamente frágil. Como reconoce nuestro Ceika, hay una extendida historia de figuras conservadoras y de extrema derecha que festejan Nietzsche por su estridente elitismo y anticalitarismo. Teóricos críticos como Domenico Losurdo y Hugo Drochon han advertido de que cualquier esfuerzo por cuadrar las convicciones políticas de Nietzsche en un molde de izquierdas está designado a chocar con las críticas antidemocráticas. Aquí está Nietzsche en 1889, lamentando que

el trabajador fué proclamado capaz para el servicio militar; se le ha concedido el derecho de combinación y de voto: ¿se puede extrañar que considere su condición como una angustia (expresada éticamente como una injusticia)? Pero, vuelvo a preguntar, ¿qué desea la multitud? Si quieren una finalidad cierta, entonces tienen que querer los medios para lograrlo. Si desean tener esclavos, entonces es una disparidad educarles a fin de que sean dueños.

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