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La mujer musulmana y por norma general su tradición y modo de vida, pasó a considerarse un símbolo de crueldad y opresión. Una imagen viva que el islam, alén de una religión o ritualidad, representa aversión y también intolerancia hacia el planeta occidental y los códigos conductuales. No obstante, indagaciones a propósito del tema hacen que frecuentemente la mujer musulmana no se siente apartada con en comparación con hombre. Esto hay que esencialmente a que de todos modos los alegatos de igualdad de género, apoderamiento femenino, en resumen (alegatos por norma general occidentales con los que no acostumbran a tener contacto), le resultan extraños, realidades extrañas a la suya. Tal es así que no se tienen la posibilidad de detectar con ese espíritu emancipador, en tanto que en el statu quo dominante ven la manera natural de realizarse la sociedad.

De ahí que, un análisis que no quede en la área y vaya a la esencia del tema, debe partir desde esa propia forma de pensar. En este sentido, es imposible responsabilizar a la religión islámica para perpetrar esta situación. De hecho, en la condición de la mujer musulmana han intervenido en buena medida otros elementos de su cultura y sus prácticas, heredadas de generación en generación hasta perpetuarse en su ideario. De este modo, someter a cambios la situación de la subordinación femenina no supone siempre cambiar los preceptos constitutivos de la religión islámica. Esto en razón de que el acatamiento de la mujer musulmana se remonta a tiempos preislámicos. En cambio, significa un vuelco en las relaciones sociales y los métodos de actuación musulmanas; afectando a los campos de poder masculinos, cuyo interés es excluir a la mujer de la esfera pública.

Países islámicos y derechos para las mujeres

En relación a si hay países islámicos donde el progreso en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres sea mayor, García Somoza afirma que es difuso de saber. “Egipto, se encuentra dentro de los países en los que desde el siglo XIX podemos encontrar pensadoras y también intelectuales como Huda sharabi que han escrito sobre la “condición de la mujer” y la pelea por la igualdad. Esto ha evolucionado bastante al sonido de los avances sociales y políticos en el país. Pero podríamos decir que se encuentra dentro de las cunas de pensadores del feminismo islámico y el movimiento de mujeres de países árabes”.

“En Túnez, Argelia y Marruecos —sigue— las mujeres tienen un papel fundamental en el espacio público. En Túnez aun llegaron al derecho al aborto. En Argelia, el papel de las mujeres a lo largo de la guerra de independencia (1957-1962) fue fundamental. En los tres países, hay conjuntos de mujeres feministas y también intelectuales reconocidas y activas que han trabajado por los derechos de las mujeres y en la optimización del ingreso a estos derechos. En Siria, Líbano, Palestina y Jordania asimismo hay una extendida tradición de mujeres organizadas. Los trabajos de Stéphanie Latte Abdalla detallan que desde el periodo de independencias los movimientos de mujeres y feministas buscaron crear -no sin contrariedad- un feminismo desde Oriente Medio con nudos con el feminismo en todo el mundo”.

Un nuevo espacio para las mujeres

Esto llevó a la presencia de una generación de mujeres con entendimientos y rivalidad sobre el Corán y las tradiciones, y capaces de interpretarlo con relación a los temas diarios de la vida de las mujeres. Un número creciente de publicaciones de autoría femenina proponen perspectivas femeninas sobre la lectura del Corán y sus enseñanzas. Las Hermanas del Islam de Malasia fundamentan en los contenidos escritos religiosos sus sacrificios por empoderar a las mujeres y asistirlas a conseguir justicia en temas como la ley familiar y el divorcio.

En el Islam la autoridad de las mujeres existió comúnmente en la vivienda y a veces de ritos de transición, transiciones familiares. En este momento están tomando autoridad en el área de los contenidos escritos religiosos y la enseñanza, todavía en el contexto de un Islam conservador en el que las mujeres sostienen su sitio en las mezquitas y en la enseñanza admitiendo prácticas religiosas conservadoras en la indumentaria y el accionar general. Leyendo el Corán y las tradiciones religiosas por sí mismas, para contestar a las cuestiones de la vida día tras día de las mujeres, van rehabilitando el papel de la mujer en el Islam.

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