como se adopta la religion en españa familia amigos

(Lesli Johnson) Fui adoptada en el momento en que era bebé, en temporadas en las que la adopción todavía se encontraba cubierta por el mantón del silencio. Mi madre biológica sostuvo su embarazo en misterio en frente de su familia a lo largo de prácticamente siete meses. Sus progenitores y progenitores de mi padre biológico acordaron que ella sería mandada lejos para darme a luz. Ella me tuvo en una habitación esterilizada, atemorizada, sin caras familiares y sin absolutamente nadie que entendiese su situación. Me separaron antes que tuviese no la oportunidad de verme. Entonces, esto se consideraba aceptable. Hoy día, nos ofrecemos cuenta de que esta separación es traumática tanto para la madre para el hijo y que las vivencias tempranas tienen un enorme encontronazo sobre el cerebro. Pasé 82 días en un hogar de acogida hasta el momento en que llegué a casa con mis progenitores adoptivos. Mis progenitores pensaron que eran “libres” en el momento en que me contaron sobre mi adopción, pero absolutamente nadie me asistió a comprender lo que era. Ninguno de mis amigos era adoptado, o quizás lo eran y no charlaban sobre esto. La adopción era un enorme misterio y pensaba en ello. Me preguntaba si la madre de mi mejor amiga podría ser mi auténtica madre. Me preguntaba qué era lo que se encontraba mal a mí que mi madre biológica me había entregado y si ella iba a regresar cualquier día. Yo amaba a mi familia, por consiguiente, esta iniciativa me ocasionaba una enorme ansiedad. Me esmeraba por llenar las tareas de la escuela referidas al árbol genealógico. Comencé a proceder a terapia en el momento en que tenía 6 años pues comencé a tener adversidades para reposar y una creciente ansiedad al separarme de mi madre. Podía comenzar todos y cada uno de los días con la preocupación de que mi madre se olvidase de proceder a procurarme a la escuela. Si bien ella siempre y en todo momento se encontraba allí, parte de mí sabía que había sido dejada antes y mi yo-niño pensaba que esto podía regresar a ocurrir. Pijamadas y noches en la casa de la abuela estaban marcados por dolores de estómago causados por los nervios y dolores de oído inventante. ¿Volverían mis progenitores? Desesperadamente precisaba a alguien que me ayudara a comprender mis sentimientos. Lamentablemente, mi terapeuta infantil no era ese género de persona. Fui un par de veces. Dibujé calabazas. Jamás se mentó mi adopción.

Volví a la terapia a los veinte, recién salida de la secundaria y deseosa por todo. Me llevó un par de años hasta el momento en que menté que era adoptada. No se encontraba en el radar de mi terapeuta preguntarlo, y yo se encontraba condicionada a opinar que esto era sin importancia. No fue hasta el momento en que me gradué de la facultad donde comencé a examinar de qué forma mi adopción me había moldeado. Comencé a conectar los puntos de mi historia ahora preguntar. Me hallé con mi madre biológica y su familia y hace un par de años, procuré y hallé a la familia de mi padre biológico. Él por el momento no está vivo, pero tengo fotografías, por vez primera en mi vida, veo a alguien a quien me parezco. Mi experiencia no es única pero es esencial. En este momento comprendo que la razón primordial por qué razón los adoptados no charlan de sus adversidades es en la mayoría de los casos exactamente la misma: en el momento en que somos jóvenes, no poseemos la aptitud de detectar nuestra experiencia y articular nuestros sentimientos. En el momento en que hayamos ido madurando, si absolutamente nadie charla sobre la adopción, poseemos la iniciativa de que nuestros sentimientos no van a ser entendidos o ratificados. En este momento yo asimismo soy terapeuta y he trabajado bastante en familias adoptivas. En mi trabajo intento contribuir a esta generación de adoptados, familias adoptivas y progenitores biológicos a tener una experiencia diferente a la que yo tuve.

Facultad Autónoma de La capital española, La capital de españa, 18 Octubre 2016

El día pasado 18 de octubre, D. Mariano Blázquez participó en la mesa redonda que, bajo el título “ Organización de las sociedades. Identidad popular y también integración”, examinó de qué forma las comunidades religiosas estuvieron perjudicadas por la presente situación de crisis y cambio. La mesa redonda, conmemorada en el contexto de las Jornadas sobre ‘Sociedad civil y cambio organizadas por el Conjunto Prisa, se completó con la participación de D. Isaac Querub, presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España y Rafael del Pino, presidente de Cáritas España, moderada por el sr. Javier Moreno, directivo editorial de PRISA.

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