como queda la asignatura de religion en la lomce

En España, hasta la actualidad, la asignatura de Religión es garantizada por el Estado, si bien sea opcional para los alumnos y no puntuable. La novedosa ley didáctica (LOMCE) introduce ciertos cambios en esta materia. Proseguirá siendo de oferta obligada en los centros académicos y optativa para los estudiantes. Lo que cambia es que de ahora en adelante la nota incorporará, como la de otras materias, a efectos de la media académica del curso.

La asignatura de Religión

Con la aprobación de la LOMCE la asignatura de Religión pasó de ser una asignatura únicamente optativa a ser categorizada como una materia correspondiente al bloque de materias concretas en las etapas de Educación Principal, Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, lo que piensa que consigue en este momento carácter evaluable y su horario queda sujeto a eso que constituya cada red social autónoma. Y fué exactamente esa resolución, la de dar independencia a las autonomías a fin de que confirmen un horario en vez de decidirlo de forma directa desde el Ministerio de Educación, lo que generó destacable polémica y malestar.

Cambios en la asignatura de #Religión tras la #LOMCE. #CEdRevistaDigitalDocent Click para twittear

Lo que afirma la ley LOMLOE

Primeramente, el Gobierno ha predeterminado las novedosas enseñanzas mínimas en el Real Decreto 217/2022. Como se lee en el archivo, las novedosas medidas empiezan a implantarse el curso 2022-2023 en 1º y 3º de Secundaria. Y por año siguiente, el curso 2023-2024, en los otros 2 tutoriales: 2º y 4º ESO.

Hasta aquí todo está claro. Lo que señala la ley asimismo es que desde estas advertencias en general, «las comunidades autónomas van a ser las causantes de llenar el currículo de esta etapa». Por consiguiente, los contenidos u horas laborables que no queden concretados van a ser labor de cada red social autónoma.

La religión

No obstante, a esta introducción somera del enfoque competencial de la Lomloe lo que veo preciso insistir es en el asignatura de religión, que proseguirá siendo oferta obligatoria para los centros públicos y facultativa para los estudiantes. Eso sí, al fin dejará de contar para la nota media del expediente académico: este fué el enorme ardid de los obispados que enchufan a sus instructores -a pesar de que los pagamos todos-. Esto es: que contara por entrar a la facultad o para conseguir una beca. Muy completados, los instructores de religión que conocimos yo o otros muchos instructores, ponían al mundo entero increíble y, muy vagos, la enorme mayoría de sus clases eran películas. Además, la religión no va a tener una asignatura opción alternativa que deberían cursar los estudiantes que no la escojan. Su situación en el horario escolar se deja a cargo de las comunidades autónomas.

Me ha llamado la atención que dada esta “hora opción alternativa” a la religión ciertas comunidades autónomas y ciertos directivos hayan manifestado que no tienen idea qué llevar a cabo, ya que se impide seguir en el temario, por el hecho de que la ley deja bien claro que “en ningún caso las ocupaciones a las que se refiere este capítulo comportarán la educación de contenidos curriculares socios al conocimiento del hecho espiritual”. La mucho más obvia es poner la clase de religión a primera oa última hora, por el hecho de que, no lo olvidemos, bastante es el favor que les hacemos la gente laicas pagando de nuestros impuestos su catequesis (es verdad que quizás con este horario ciertos instructores de religión deberían estar mucho más horas en el centro, pero lo propio, dicen, es por vocación).

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