como llamar a los que se cambian de religion

Entre las primordiales causas por las que el movimiento de los derechos civiles de las décadas de 1950 y 1960 tuvo tanto éxito, tanto en el chato ética como en el práctico, fue que estuvo dirigido en buena medida por personas con una fuerte sensibilidad religiosa. El mucho más destacable de estos líderes fue, de qué manera no, Martín Luther King. Para ver el sutil juego entre el deber espiritual de King y su trabajo práctico, me agradaría llamar su atención sobre 2 contenidos escritos, esto es, su Carta desde la prisión de Birmingham y su alegato “Tengo un sueño”, los dos de 1963

Mientras que se encontraba encarcelado en Birmingham por dirigir una queja no beligerante, King respondió a ciertos de sus compañeros ministros cristianos que le habían criticado por ir bastante veloz, aguardando que el cambio popular se generara de un día para otro. El ministro bautista respondió a sus críticos de forma quizás asombroso, invocando la asistencia de un teólogo católico medieval. King llamó su atención sobre las medites de santurrón Tomás de Aquino sobre la ley, particularmente la teoría de Tomás de que la ley efectiva halla su justificación con relación a la ley natural, que halla su justificación con relación a la ley eterna . Beato Tomás de Aquino quiere decir que lo que provoca que la ley práctica y diaria sea justa es que de alguna forma da expresión a los principios de la ley ética, que paralelamente son reflejo de nuestra cabeza de Dios. Por consiguiente, King concluyó que las leyes positivas injustas, como las regulaciones de Jim Crow que él se encontraba impugnando, no son solo leyes malas; son inmorales y por último ofensivas para Dios.

Identidad y deber:

La identidad religiosa y el deber cambian según con el conjunto espiritual al que se forma parte. Los católicos son en la mayoría de los casos fieles por tradición (47.3%); en cambio, bíblicos y evangélicos son primordialmente fieles por convicción (61.5% y 49.8%, respectivamente). Estos aspectos tienen la posibilidad de tener relaciones con el carácter longevo y mayoritario de la adscripción católica, hacia la intensidad de la religiosidad de las primeras generaciones de conversos. No obstante, llama la atención dado que la categoría de «fiel a su forma» no solo esté que se encuentra en la religión católica, sino más bien asimismo entre evangélicos y bíblicos, entre aquéllos que tenemos la posibilidad de distinguir tendencias hacia la autonomización religiosa antes solo reconocidas entre los católicos. Por su lado, la gente sin religión no tienen una identidad tan definida como el resto conjuntos, ni son todos ellos personas no religiosas, en tanto que entre ellos sobran los fieles. Dado que dentro de los sin religión se identifiquen como fieles a su forma (17%) y como espiritual sin iglesia (18%) asegura que entre los no afiliados se practican espiritualidades desinstitucionalizadas, y que no es una categoría que solo abriga los ateos (11.9%) y no practicantes (15.5%). En esta categoría se identifican pluralidad de formas personalizadas y no institucionalizadas de entrenar espiritualidades distintas.

¿De qué manera se identifica eminentemente en términos religiosos?

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