como era la religion romana en el siglo 16

El día 25 de diciembre, en el que el día de hoy festejamos la Navidad, pasaba prácticamente inadvertido en Roma entre los pocos que quedaban por terminar el año, o cuando menos de esta manera fue hasta bien entrado el Imperio. Más allá de que se festejaba el solsticio de invierno, que con el paso de los siglos y los pequeños desajustes del calendario se ha adelantado hasta el día 21, el 25 de diciembre no podía equipararse con otros días festivos como el de las saturnalias, por varios romanos: el más destacable día del año.

El solsticio de invierno, que para los romanos no marcaba el comienzo de esta estación sino más bien su punto medio, se encontraba relacionado con el dios Sol, que contaba en Roma con 2 santuarios pero cuyo culto no fue fundamental a lo largo de la República. Con la llegada del Imperio, el astro rey fue ganando mucho más peso en el panteón espiritual estatal. Prueba de esto es el obelisco erigido por orden del emperador Augusto en la spina del Circo Máximo en el año diez a. y que en la actualidad está en la Piazza del Popolo.

NUEVOS PODERES, NUEVOS RUMBS

La creación de esta visión que acostumbramos a llamar teocracia (tuos, dios, y kratoso, poder), ha de ser vista como producto de un avance de las ideas no tan caracteristica de una religión específica como de ámbas mucho más capaces (y del contexto que las acompaña). Los emperadores cristianos emplearán ese link entre objetivos terrenales y divinos, pero los paganos, como observamos, asimismo lo estuvieron realizando. La religión, que siempre y en todo momento fué un pilar en el cuidado del orden predeterminado (arraigado en el término de pax), en este momento se posiciona en primera línea.

Si bien la imagen de Diocleciano y su compañero, el emperador Galeri, nos llega desde autores cristianos (Lactancio y Eusebio), después su imagen no es en sí nada efectiva (el primero afirma de Galeri cuyo fiereza es “extraña a la sangre romana” (9. 1-2), aparecieron múltiples edictos desde el 303 que abogaron por la destrucción inmuebles cristianos, el prohibimiento de asamblea, la invalidez jurídica de los cristianos (Lactancio , Contra los Perseguidores, 13 1-2) y la obligada necesidad del sacrificio público, esencia, como ahora hemos dicho en el previo producto, del respeto al sistema según las prácticas de los romanos (Bravo, 1989: 119) .

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