como afecta a los mercados en oriente la religion

Está claro que los lances y debates de las distintas problemáticas de todo el mundo islámico se convirtieron en varios de los enfrentamientos de todo el mundo mucho más esenciales de las últimas décadas. El extendido complejo de mareas ideológicas y sociológicas conocidas como “Primaveras árabes” que tuvieron rincón a lo largo de estos últimos años abrieron los ojos de Occidente a golpe de revueltas, que debió admitir admitir que el inmenso planeta musulmán era considerablemente más que el manifestado en elementos traumáticos para la democracia occidental, así como la Revolución Cultural Iraní, la Guerra del Golfo o, en especial, los atentados del 11-S.

Actualmente, la recentísima urgencia del Estado Islámico provoca que parte importante de mundo no-musulmán se haya olvidado de varios de los logros y peculiaridades de aquel sexto del mundo que sí lo es, y que deje de prestar atención a otros fenómenos culturales y sociológicos emergentes, que tienen bastante que ver con temáticas tan caleidoscópicas, esenciales y también atrayentes como la emancipación nacional, la pelea por los derechos de la mujer o el derecho a la independencia de expresión. Y, quizá, entre los mucho más curiosos, complejos ahora la vez atractivos sea la urgencia de un fenómeno tan supuestamente contradictorio como preciso: la aparición y consolidación de la superheroína musulmana, que llega en un instante de fuerte empoderamiento, tanto para la mujer para la religión.

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3. Redistribución mínima a otros países de la zona </h

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La política de los Estados petroleros en relación a el resto países de la zona se sintetiza resumidamente en una redistribución mínima coincidente con los requisitos de seguridad. En otras expresiones, es una suerte de seguro de vida cuyas primas tienen que acrecentar siempre conforme medra la riqueza del beneficiario. Así, los fondos multilaterales se van a multiplicar, orientando sus ocupaciones hacia operaciones de baja rentabilidad económica y dando condiciones convenientes a los deudores, tal como los fondos a dos bandas, como los de Kuwait y Abu Dhabi, que procuran mayor «rentabilidad y seguridad». La creación, a idea de Kuwait, de un Fondo de Garantía de Inversiones Árabes es un signo de la renuncia de los países productores de petróleo a invertir en los países árabes (Figura 4).

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