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Hacia finales de marzo, miles de individuos de todo el planeta han festejado la celebración de la pascua. Para judíos y cristianos hablamos de la celebración religiosa más esencial de su calendario litúrgico en tanto que configura la vida misma de la fe. En el Viejo Testamento disponemos los antecedentes mucho más recónditos de la pascua judía que en tantas ocasiones festejó exactamente el mismo Jesús, al tiempo que en el Nuevo Testamento está el testimonio de la «novedosa» pascua instaurada por el Señor. Observemos los puntos centrales de esta esencial celebración en los campos propios del judaísmo y del cristianismo primitivo.

La pascua judía

Dibujos de Semana Santa para pequeños

Dibujos para colorear sbe la Semana Santa.

¡Buenas Pascuas!

La Pascua es la temporada del año en que los cristianos recuerdan la desaparición de Cristo y festejan su resurrección, así como se detalla en el Nuevo Testamento. En contraste a la Navidad, esta festividad religiosa no posee sitio en un día fijo todos los años. La fecha se escoge según el calendario lunisolar.

Una gran parte del simbolismo de la Pascua Cristiana asimismo está relacionado con la Pascua Judía, y las dos celebraciones suceden en un período temporal afín. Hoy día, las celebraciones de Pascua se identifican por otras caracteristicas laicos y mucho más comerciales, como es la situacion de los huevos, los desfiles y el conejo de Pascua.

Mensaje del arzobispo de Burgos, el señor Fidel Herráez Vegas, para el domingo 17 de junio de

El día de hoy les charlaré del domingo, del sentido y alcance que tiene para los cristianos esta celebración semanal. Y deseo comenzar con una pequeña historia.

cristo

Hacia el año 304, el emperador Diocleciano prohibió a los cristianos, so pena capital, tener las Escrituras, reunirse cada domingo para festejar la Eucaristía y crear locales para sus reuniones. En una pequeña ciudad del norte de África, un conjunto de cristianos fueron sorprendidos un domingo, en el momento en que reunidos en una vivienda festejaban la Eucaristía, retando las prohibiciones imperiales. Detenidos, fueron llevados a Cartago para ser interrogados. Y fue importante la contestación que uno dio al procónsul, a sabiendas de que les aguardaba el calvario: «sin reunirnos en reunión cada domingo para festejar la Eucaristía no tenemos la posibilidad de vivir». Esta narración es elocuente situada en los primeros años misioneros de la Iglesia. Los primeros cristianos comenzaron enseguida a festejar el domingo, en tanto que ahora charlan la 1ª carta a los Corintios (16, 1), el libro de los Hechos (20, 27), la Didaché (14, 1) y el Apocalipsis ( 1 , diez). Al comienzo se llamaba el día del Señor, el primero de los días de la semana, al día después al sábado, el octavo, el día del sol… Nombres todos que charlaban del sentido sagrado de ese día.

El domingo, alén del empleo que deseamos ofrecerle, como tiempo semanal bienvenido para el reposo, la convivencia, el ocio, la familia… es un acontecimiento festivo que rompe asimismo con el ritmo diario de nuestra vida cristiana. ¿Por qué razón ese día, aparte de ser un día no laboral, es distinto al resto de los días de la semana? El Concilio Vaticano II expresó magníficamente el concepto que el domingo tiene para nosotros: «La Iglesia, por una tradición apostólica que transporta su origen del mismo día de la resurrección de Cristo, festeja el Secreto Pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón día del Señor o el domingo. Ese día, los leales tienen que reunirse a fin de que, oyendo la Palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y den merced a Dios, que les logró renacer a la viva promesa por la resurrección de Jesucristo de entre los fallecidos (1 Pe 1,3). De ahí que, el domingo es la celebración escencial a enseñar y también comunicar a la piedad de los leales, tal es así que sea asimismo el día de alegría y de liberación del trabajo… El domingo es el fundamento y el núcleo del año litúrgico» (SC 106).

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