ciencia y religion a lo largo de la historia

Es tan simple asumir, o quizás resignarse, a la verdad negativa y fatalista donde vivimos como raza humana.

Aprendido a admitir el individualismo y el egoísmo como valores inevitables que sostienen nuestra aptitud de subsistir; aprendido a admitir que la corrupción y la injustica sencillamente son anomalías de la salud con las que debemos convivir, sin promesa de huír; aprendido a admitir que si cientos de personas mueren de apetito todos y cada uno de los días gracias a la mala distribución de la riqueza y ocasiones, es otro hecho irrealizable de arreglar; aprendido a admitir que no hay promesa; aprendido a admitir el mal, y lo que podría ser peor, aprendido a admitir que la oportunidad de un cambio primordial como humanidad que logre invertir toda esa obscuridad no es mucho más que una pura utopía.

El origen del cosmos, la vida y el hombre

El hombre sintió siempre y en todo momento la necesidad de entender la naturaleza y el origen de las cosas que le cubren, y de esta manera llegar a llevarlo a cabo asimismo del grupo de todas y cada una, esto es, del cosmos y de modo particular de la vida y de sí. En todo el tiempo estas concepciones del cosmos o cosmologías fueron mudando hasta llegar a la que disponemos el día de hoy, que indudablemente cambiará asimismo en los siglos futuros. Al lado de la visión de la naturaleza del cosmos, asimismo se expone la de su origen y de qué forma llegó a ser de qué manera lo observamos el día de hoy.

Al confrontar con el cosmos, y intentar ofrecer una contestación a las cuestiones que se le sugieren sobre su naturaleza y origen, el hombre adopta múltiples puntos de vista, que el día de hoy tenemos la posibilidad de dividir como científico, filosófico y teológico. El día de hoy esos puntos de vista están aproximadamente separados, pero a lo largo de un buen tiempo estuvieron mezclados. Aún el día de hoy, pese a no ser reconocido muy frecuentemente, estos puntos de vista se confunden en cuestiones que creen inadvertidamente las fronteras que hemos predeterminado. En lo que se refiere a estos temas, se prosiguen proponiendo cuestiones que cruzan la frontera en la filosofía y todavía en la teología y pertenecen a los campos mucho más esenciales de la relación entre ciencia y religión.

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«Messi está realmente fuerte»

«Les ha tocado un conjunto bien difícil. El país nipón puede ser una sorpresa, pues conozco realmente bien al fútbol asiático. El primer partido de Costa Rica es primordial para transformarse en la competición. A nosotros nos pesó la derrota en frente de Suiza en Suráfrica y nos pesó, por el hecho de que ahora debes jugar con presión», comentó sobre el conjunto, con Alemania, Costa Rica (primer contrincante) y El país nipón.

Por otro lado, asimismo presagió un óptimo Mundial para Argentina de Leo Messi. «Veo a Leo realmente fuerte. Vemos nuevamente al mejor Messi y va a marcar diferencias. Hicieron aparato, familia, llevan partidos invictos y pienso que van a llegar lejísimos, mínimo a semifinal. Le deseo lo destacado a Messi, como amigo. Asimismo Neymar. Para mí Messi todavía es el más destacable de todo el mundo y el más destacable de la historia», comentó, cerrando el enfrentamiento y comparación con Maradona.

La religión, hospitalaria con la ciencia

Basándose en su epistemología, el pensador calvinista transporta su argumentación, como es frecuente en él, un paso mucho más allí para sacar una conclusión asombroso: no solo no existe antítesis entre ciencia y religión, sino el genuino enfrentamiento y la auténtica incompatibilidad es la que hay entre la ciencia y el naturalismo.

Si, según la teoría del conocimiento naturalista, no se admiten mucho más patentizas que las conseguidas a nivel científico, no hay forma de entender si ese presupuesto básico es verdadero. No obstante, «si es imposible admitir el naturalismo y la evolución, el pilar de la ciencia de hoy, entonces hay un enfrentamiento serio entre el naturalismo y la ciencia», concluye.

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