articulos de la ley de educacion sobre religion 2014

Si bien el título podría llevar a cabo albergar la promesa de que algo hubiese cambiado con la novedosa ley de educación (LOMLOE), la verdad es que las resoluciones que se toman en este nuevo marco normativo se corresponden en lo fundamental con lo que se estableció en la LOGSE, en el 90, y en la LOE en 2006. religión

En esta vuelta a situaciones precedentes se identifica el patrón que enseña los vaivenes: los cambios de gobierno entre ejecutivos progresistas y conservadores. Ciertamente, el status de la asignatura de religión se encuentra dentro de los temas que se altera en todos y cada ley orgánica de educación, dado el carácter ideológico fundamental.

¡No a la clase de religión! ¡Sí a una educación religiosa!

La investigación partió de la base de que el ERE no puede ser aséptica ni indiferente a las realidades y activas sociales, según se lee en entre los productos que han anunciado. Previamente las instituciones educativas establecían la clase de religión y, siendo un país en la mayoría de los casos católico, se limitaba de forma exclusiva a instruir esta doctrina. Pero desde la Constitución Política de Colombia de 1991, se garantiza la independencia de cultos. El producto 19 afirma de esta forma: “Toda persona está en su derecho a profesar libremente su religión ahora propagarla de manera individual o colectiva. Todas y cada una de las confesiones religiosas y también iglesias son del mismo modo libres en frente de la ley”. Menos de tres años después, el producto 23 de la Ley 115, ley general de educación, estableció que la educación religiosa es un área primordial y “se va a ofrecer a todos y cada uno de los establecimientos académicos, observando la garantía constitucional según la que, en los establecimientos del Estado, nadie va a poder ser obligada a recibirla”.

“Este cambio produjo indecisión en las instituciones educativas”, enseña Balancee; ciertas prosiguieron ofertando lo que conocemos como la clase de religión, una religión confesional muy afín a la catequesis escolar, pero en el momento en que se matriculaba a un estudiante que practicaba otra religión, la institución no se encontraba lista para recibirlo; otros la transformaron en clase de ética, de valores o de capacitación ciudadana; un tercer conjunto resolvió efectuar ocupaciones libres o lúdicas, y por último hubo instituciones que se detuvieron a meditar en volver a diseñar la materia para aceptar al estudiante “una entendimiento de lo espiritual en la civilización bajo una visión incluyente y plural pero asimismo una capacitación que le dejara asumir responsablemente sus resoluciones en temas de creencia”, sigue Balancee.

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