articulo de opinion sobre la religion en la educacion publica

ANTONIO CAÑIZARES LLOVERA | CARDENAL ARZOBISPO DE VALENCIA

No tenemos la posibilidad de olvidar la historia. Y me da la sensación de que quizás podríamos olvidarla en este momento -lo digo con todo respeto- con relación a la cuestión de la enseñanza religiosa escolar, en el momento en que se quiere ubicarla en una esfera novedosa y diferente que no es nuestra, la que es se mantuvo, más allá de que se hable de valores y ética y ética. Su sitio es el que le asignó la Comisión Episcopal de Enseñanza con su Instrucción, magnífica, profunda y ejemplar, “Orientaciones pastorales sobre la enseñanza religiosa escolar”, de 1970. A este Archivo histórico deberíamos asistir nuevamente para hallar luz en estos instantes. «En el momento en que se lee el día de hoy ese escrito, -ha dicho uno de sus autores, dieciséis años después, D. Antonio Palenzuela-, sorprenden la riqueza y congruencia de su pensamiento, de su observación profética del futuro y la capacidad de olvido que nos perjudica» .

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El trabajo teorético y práctico de la investigación

El procedimiento que guió la investigación fue el de la participación-acción crítica y reflexiva, que tiene presente el ‘ser’ y el ‘ tener que ser ‘. En el primer caso, el ‘ser’, identificaron lo que pasaba con el ERE en todos y cada institución consultada, a través de una encuesta a directivos, conjuntos focales completados con alumnos de 6º y 10º grados y entrevistas semiestructuradas a los instructores de educación religiosa. Eligieron instituciones oficiales situadas en lo que Balancee llama “la Colombia profunda” o de la periferia: en 2 ciudades de Bolívar, tres de Norte de Santander, seis de Nariño y tres de Putumayo. “Son instituciones en las que hallas todas y cada una de las deficiencias: los instructores que enseñan educación religiosa no son licenciados ni en educación religiosa ni en teología; frecuentemente son instructores de otras áreas, aun de dibujo o educación física; los contenidos escritos que usan están desactualizados; no hay trabajo en grupo entre los propios instructores ni con los líderes de otras confesiones religiosas”.

En la situacion del “deber ser”, los estudiosos partieron de la idea de la vigencia de la teología y la pedagogía liberadoras y, por consiguiente, consideraron que era viable meditar en una “educación religiosa liberadora” . De ahí que, «la educación religiosa en visión liberadora es dialogante, crítica, reflexiva y crea conciencia al sujeto».

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