adopcion del cristianismo como religion oficial del imperio romano

Cincuenta años después, en 380, Teodosio, emperador de roma de oriente y occidente, por el decreto Cunctos populos o Edicto de Tesalónica, erigirá la religión cristiana como religión oficial del imperio de roma y empezará una persecución insuperable de los cultos .

La irrupción del cristianismo en el imperio de roma supuso una novedad en relación a los cultos viejos y habituales. La religión en Roma estaba al servicio del estado que ejercitaba un control total. En verdad, el emperador era el Pontifex Maximus y la religión formaba una parte del ius publicum.

El Espíritu de adopción en los siglos II y III

Los cristianos que cuidaban a los huérfanos en el planeta de roma de los primeros siglos debían llevar una pesada carga económica. Aun la aristocracia, que era el conjunto de gente que accedía de forma regular a la adopción por las causas mentadas al comienzo, no podía adoptar a mucho más de 2 o tres hijos por su alto coste. Además de esto, quienes decidían adoptar mujeres, debían enfrentar visto que una pequeña no tenía exactamente el mismo estatus de un hijo macho, y que, por consiguiente, criarla sería mucho más bien difícil.

Pero los fieles cuidaban de los huérfanos solo por amor a Cristo. Entendiendo el mensaje de Santiago sobre la auténtica religión, los fieles de los primeros siglos hacían cualquier sacrificio preciso, ahora fuera popular o económico, para realizar bien a los huérfanos. Su distribución era completamente facultativa y no implicaba ningún género de recompensa. Al adoptar, evitaban varios abortos y acogían a las pequeñas huérfanas ahora todo niño cuyas especificaciones físicas no fuesen deseables. En una palabra, los cristianos adoptaban a los pequeños indeseables que los romanos jamás adoptarían por causas ególatras.

NUEVOS PODERES, NUEVOS RUMBS

La creación de esta visión que acostumbramos a llamar teocracia (tuos, dios, y kratoso, poder), ha de ser vista como producto de un avance de las ideas no tan caracteristica de una religión específica como de ámbas mucho más capaces (y del contexto que las acompaña). Los emperadores cristianos usarán ese link entre objetivos terrenales y divinos, pero los paganos, como observamos, asimismo lo estuvieron realizando. La religión, que siempre y en todo momento fué un pilar en el cuidado del orden predeterminado (arraigado en el término de pax), en este momento se posiciona en primera línea.

Si bien la imagen de Diocleciano y su compañero, el emperador Galeri, nos llega desde autores cristianos (Lactancio y Eusebio), después su imagen no es en sí nada efectiva (el primero afirma de Galeri cuyo fiereza es “extraña a la sangre romana” (9. 1-2), aparecieron múltiples edictos desde el 303 que abogaron por la destrucción inmuebles cristianos, el prohibimiento de asamblea, la invalidez jurídica de los cristianos (Lactancio , Contra los Perseguidores, 13 1-2) y la obligada necesidad del sacrificio público, esencia, como ahora hemos dicho en el previo producto, del respeto al sistema según con las prácticas de los romanos (Bravo, 1989: 119) .

Deja un comentario