3 retos que afrontar cuando eres profesor de religion

En las jornadas Ser cristianos en la sociedad de el día de hoy, que festeja desde ayer la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y el CEU en la Fundación Miguel Castillejo, el instructor de Filosofía Política y Ética de la Facultad de Valencia Agustín Domingo Moratalla hizo una disección de la sociedad de hoy donde se desarrollan los fieles, los cambios expertos en los últimos tiempos y los desafíos a los que se combaten. Charla de Agustín Domingo. /Fotografía: LVC Con el acompañamiento de los más destacados pensadores recientes de cualquier opción ideológica, el instructor Domingo ha trazado tanto los retos como la radiografía del cambio de temporada que se vive hoy día, tal como las claves para el discernimiento, para terminar con unas pautas para la acción y la intervención popular. De este modo, primeramente, ha detallado que el católico de el día de hoy se encara a una secularización de la sociedad, que no ha de ser nostálgico ni tener añoranzas de tiempos pasados. «El árbitro por el momento no juega de nuestra parte y, encima, jugamos fuera de casa y no pitará una falta a nuestro favor», ha señalado. Asimismo ha alertado sobre el infortunio de todo el mundo, en tanto que «sin encanto la vida carece de sentido», con lo que ha considerado que «en el momento en que hay fe, promesa y caridad la vida es otra cosa». Entre los mayores peligros que se viven actualmente es el desconcierto, inseguridad y vacío, pero en «un vacío con comunidades y en tecnicolor», frente a lo que expuso que dada esta situación extendida «hay conjuntos de cristianos que se toman la vida seriamente y el vacío es menor». El cuarto desafío al que se encara el fiel es el ataque sistemático -y permitido socialmente- hacia todo lo que este relacionado a la Iglesia: eclesiofobia, cristianofobia o clericofobia, entre otros muchos. Sobre este punto aseguró que «hay que entender administrar» y «plantar cara» toda vez que sucede, en tanto que crea «un contexto cancerígeno y es requisito buscar un plan de inmunización». Agustín Domingo ha señalado que la situación es diferente, que «la relación entre sociedad y religión cambió» y que «el alegato, la argumentación y las proposiciones del católico están en este momento en un contexto de pluralidad». De ahí que se ha apoyado en una secuencia de pensadores recientes, como es la situacion del canadiense Converses Taylor, que en su libro A secular age detalla «la llegada de un tiempo de infortunio, producido por la racionalización y la modernización de todo el mundo ». A consecuencia de la separación Iglesia/Estado y de la disminución de la religiosidad institucionalizada, el instructor Agustín Domingo propuso adentrarse en la “opción personal reflexiva”, que “no debe ver con la coacción por el hecho de que los individuos tienen mucho más dónde escoger y dónde elegir». Asimismo ha abordado la obra de Peter L. Berger, que hace 4 décadas diagnosticó que «la modernización suponía una secularización de todo el mundo y, por consiguiente, un ocaso de lo espiritual», y la de Jürgen Habermas, que en la última etapa, después su contacto con Benedicto XVI hace un replanteamiento de sus trabajos precedentes y concluye que «la razón sociable y la religión se tienen la posibilidad de complementar, no excluirse», puesto que «es imposible prescindir del potencial cognitivo de la fe».

Introducción

En España, exactamente la misma en el resto de todo el mundo, se han producido y se están generando hechos de enorme trascendencia histórica, que tienen que llevar a un nuevo replanteamiento del educación y del sistema educativo como tal. Ahora en 1978, en el momento en que se proclama nuestra Constitución, en el producto 27.2 se nos afirmaba que: «La educación va a tener por objeto el pleno avance de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y los derechos y libertades escenciales …». Se definía la educación por la vía de la capacitación y no tanto por la del estudio, puesto que se veía preciso conformar la personalidad a fin de que esta pudiese desarrollar absolutamente sus habilidades, siendo el límite y horizonte de esta capacitación la que venía dada por el respeto a una secuencia de principios democráticos.

Estos principios son precisos, esencialmente, pues el desarrollo y la tensión, que se vivían y se prosiguen viviendo actualmente en la sociedad de la cual formamos parte, están afectando a todas y cada una de las organizaciones y, como es natural, a los humanos que las forman y tienen que hacerlas funcionales. Las ideas, reglas, valores, esperanzas de la sociedad condicionan las opciones de desarrollo y avance de la persona como ser libre y responsable en una organización. Observamos que individuos y organizaciones se están influenciando mutuamente a lo largo de toda su historia, realizando de puente en esa predominación, los valores que en esta cierta cultura rigen el instante presente. La escuela, como organización que es, concretiza a nivel singular las reglas y valores actuales en nuestra cultura, al unísono que es una organización transmisora ​​de ellos. Es en ella como primordial sitio donde el niño comienza en la vida popular, fuera del núcleo familiar, donde este va a conocer, estudiar y desarrollar unos valores, los que vive y transmite su escuela.

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